Según Venture Watch, la inversión en startups en España ha llegado a su record en 2015, alcanzando 600 millones de euros invertidos, un aumento de casi el 83% con respecto al volumen recaudado el año anterior, en el que se alcanzaron los 326 millones de euros.

Hemos tenido en los últimos años la conjunción de varios factores concadenados. Un fuerte aumento de la masa monetaria americana para compensar el riesgo de deflación creado por la crisis y la reducción de la velocidad del dinero, también, debido a la crisis. En los EEUU, la banca de la reserva federal de Saint Louis publicó que el M2 pasó de 2007 de 7 millones de millones de dólares a 12,3 en 2015 y que el ratio de velocidad del dinero se redujo de 2 a 1,49 en el mismo periodo. Este dinero fue primero a parar a activos de países emergentes y, después del Tapering (primer intento de reducir los estímulos a la economía Americana en 2013), se redirigió a inversiones “especulativas” en los EEUU.

Todo esto ha provocado una concentración de inversiones en las empresas tecnológicas que, en los últimos años, ha creado un arrinconamiento del mercado a las empresas tecnológicas haciendo subir las valorizaciones como la espuma (multiplicaciones de unicornios -empresa capitalizada por encima de 1,000 millones de dólares- y apariciones de decacornios –valoradas más de 10,000 millones) creando expectativas de rentabilidades muy altas que han atraído más inversiones en este segmento hasta en sus fases más incipientes, debido a las compras realizadas a las empresas por las grandes sociedades de inversión. Además, existe una política con ciertas similitudes a las de EEUU por parte del BCE en los últimos años, que está creando los mismos factores pero con un cierto retraso.

“Todo esto ha provocado una concentración de inversiones en las empresas tecnológicas que, en los últimos años, ha creado un arrinconamiento del mercado a las empresas tecnológicas haciendo subir las valorizaciones como la espuma.”

Finalmente, los grandes fondos norteamericanos se han dado cuenta de que podían encontrar proyectos tecnológicos globales en el extranjero y aprovecharse de valoraciones inferiores. Esto ha sido reforzado por la estructuración de un ecosistema local en todas la cuencas tecnológicas europeas en las cuales podemos destacar en España: Barcelona, Madrid y en menor medida Valencia.

Esto explica la aparición de operaciones de un tamaño nunca visto antes de 2014.

Fdo. François-Eric Perquel.