Seguro que habrán visto una imagen similar a esta en Linkedin, donde se compara un hombre de negocios con un emprendedor. Básicamente el hombre de negocios lo que hace es vender un mismo producto más caro, entendiendo que gracias a sus dotes comerciales y/o a su Know-how del producto. El emprendedor, en cambio, transforma el producto aportándole un valor añadido detectable a simple vista para poder venderlo mucho más caro.

Si nos quedamos en lo superficial, la imagen es impactante y el emprendedor sale muy bien parado. No tanto el hombre de negocios, al cual casi se le puede considerar como un estafador, si nos guiamos simplemente por la imagen.

En ambos casos, no se alude a los costes que tiene desempeñar una acción o la otra. En el caso del hombre de negocios no sabemos si ha vendido el producto a otro lugar o en un momento temporal diferente a cuando lo consiguió o a quien se lo vendió. Del emprendedor tampoco sabemos lo que ha necesitado para transformar producto, si necesita más productos para elaborarlo, cuanto tiempo ha dedicado o si ha necesitado a algún experto o conocimiento extra.

El otro día, cenando con unos amigos, comentamos este tema debido a la actividad económica más clásica de uno de ellos y debido a mi sector. Él cofia en negocios más tradicionales y yo defiendo que vivimos una época excepcional donde cada día sale un negocio que va a cambiar el mundo. El debate dio para mucho y, una de las cosas que pensé, es que hay otro tipo de emprendedor que se presenta como modelo de éxito y al cuál imitar. Le bauticé como: Blowuper. Se trata de, en esencia, un emprendedor que crea una empresa “blow up” (hinchar) a base de mucho Marketing y teniendo como único KPI el crecimiento de la base de datos de clientes. Clientes que no necesariamente tienen que pagar por el producto o, en el mejor de los casos, pagarlo a un precio NO superior al coste (como en la siguiente imagen).

Vivimos en una época atípica donde el exceso de liquidez está rebajando la rigurosidad en los criterios de inversión. Esto da alas a que los Blowupers puedan hinchar sus negocios apalancados a través de dicho exceso. Estos negocios, sin este apalancamiento y por su modelo de negocio, donde el margen operativo es negativo (a cualquier financiero se le ponen los pelos de punta con este término), están condenados a fracasar.

En junio cerró (menos en Brasil) el portal hispánico por excelencia (Terra) y, antes de Google, el buscador por excelencia era Altavista. Probablemente, cuando haya la corrección que se espera en el sistema, diremos frases como: ¿te acuerdas cuándo te lo traían todo a casa? ¿O cuando te esperaba un coche con todo tipo de servicios premium a un precio más barato que un taxi? ¿Te acuerdas del Snapchat? ¿Qué fue de todo aquello? Pues nada, que bajó la marea. Y será entonces cuando veamos quién era un Entrepreneur o un Blowuper.

Fdo. Guillem Comí

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